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La ciencia y la espiritualidad convergen en un punto esencial: todo en el universo, incluyéndonos a nosotros, está compuesto de energía. Según estudios de la física cuántica, la materia que percibimos como sólida está formada principalmente por partículas vibrantes, lo que significa que somos, en esencia, un conglomerado de energía en movimiento.
La importancia de elevar nuestra energía
Cuando logramos elevar nuestra energía, experimentamos una transformación que impacta directamente en nuestro bienestar físico, mental y emocional. Esto se explica porque donde pones tu atención, pones tu energía. Si nuestra mente está enfocada en pensamientos positivos, creamos un flujo energético armonioso que se refleja en todas las áreas de nuestra vida.
Una de las energías más poderosas del universo es la calma. Mantenernos en un estado de serenidad, sin resistencias ni juicios, nos permite fluir con la vida y comprender que cada experiencia, incluso los desafíos, tiene un propósito: ya sea para aprender, sanar o trascender.
La dualidad en nuestra energía: Luz y sombra
La luz de nuestra energía no puede brillar plenamente sin reconocer y abrazar nuestras sombras. Así como el yin y el yang, somos una mezcla de dualidades que necesitan integrarse. Este proceso de aceptación nos conecta con un equilibrio interno esencial para nuestra evolución.
El Kibalión, con sus cinco leyes universales, también nos recuerda que todo está interconectado y en constante transformación, reafirmando que el trabajo energético comienza en nuestro interior.
Los cuerpos energéticos y los chakras
Según los registros akáshicos, el ser humano es 97% energía y solo 3% materia. Esta energía se distribuye en siete cuerpos energéticos:
Asimismo, tenemos siete puntos principales de energía en el cuerpo físico, conocidos como chakras, que actúan como centros de poder: raíz, sacro, plexo solar, corazón, laríngeo, tercer ojo y corona. Cada uno de ellos cumple un rol esencial en nuestra salud física y emocional.
La relación entre emociones y salud física
El cuerpo emocional tiene un impacto significativo en el físico, siendo responsable del 70% de los desequilibrios que experimentamos. Cuando no gestionamos nuestras emociones, estas afectan al cuerpo etérico, que finalmente transfiere esa energía al físico, manifestándose como enfermedades.
El origen de estos desequilibrios suele estar en el cuerpo mental, donde se generan bloqueos, creencias limitantes y patrones automáticos. En Pineal damos énfasis al trabajo en el campo energético. A través de técnicas como el reiki y canalización de energías, constelaciones sistémicas o los registros akáshicos, se accede a la energía infinita que nos conecta con el universo. Esto permite:
Comprender que somos energía y aprender a trabajar con ella nos abre un mundo de posibilidades para transformar nuestra vida. Al enfocar nuestra atención, gestionar nuestras emociones y utilizar terapias que armonicen nuestro campo energético, podemos alcanzar un estado de plenitud y bienestar que parecía inalcanzable. Después de todo, el poder de sanar siempre ha estado en ti.