Cómo Abordarmos las Adicciones desde la Terapia Gestalt

Por Verónica Insausti.

La terapia Gestalt presenta un abordaje diferencial en el tratamiento de adicciones, considerando el consumo como un síntoma de problemas más profundos y no como la enfermedad principal. Este enfoque terapéutico, desarrollado por Fritz Perls, reconoce la adicción como «la enfermedad del silencio» y se centra en trabajar las causas subyacentes que impulsan el comportamiento adictivo.

La Raíz del Problema: Más Allá del Consumo

La perspectiva gestáltica identifica que la salud mental del individuo con adicción está comprometida por un sistema de creencias negativas que incluyen sentimientos de insuficiencia, culpa y temor al rechazo. Según este enfoque, la sustancia funciona como una «muleta» o alternativa anestésica ante una realidad difícil de enfrentar.

Metodología Terapéutica Sin Juicios

La terapia Gestalt proporciona acompañamiento sin juicios ni etiquetas, enfocándose en la persona como un todo integral. Esta visión humanista permite identificar cómo la adicción opera como mecanismo de evitación ante experiencias emocionales no procesadas.

La negación y el autoengaño, identificados como factores que mantienen el patrón de consumo, se abordan mediante técnicas experienciales que facilitan el contacto directo con las emociones sin evasión. Este proceso resulta fundamental para romper los ciclos de dependencia y desarrollar nuevas estrategias de afrontamiento.

Los Mecanismos de Defensa en la Adicción

Los individuos con adicción frecuentemente utilizan mecanismos neuróticos para evitar la responsabilidad por su comportamiento. La terapia Gestalt identifica cuatro mecanismos principales:

Proyección: atribuir a otros aspectos que se rechazan de sí mismo, como culpar al entorno por el consumo.

Introyección: aceptar principios o actitudes de otros sin procesarlos, adoptando creencias limitantes sobre la propia capacidad de recuperación.

Confluencia: no admitir diferencias entre el yo y el mundo exterior, diluyendo los límites personales.

Retroflexión: dirigir hacia uno mismo lo que se desea hacer a otros, convirtiéndose en el propio enemigo.

Trabajo con Polaridades: Integrando el «Yo Sobrio»

Una herramienta central en el tratamiento gestáltico de adicciones es el trabajo con polaridades. Este método fortalece el «yo sobrio» frente al «yo adictivo» mediante el diálogo interno consciente, permitiendo que la persona redirija su energía hacia propósitos constructivos.

La técnica de la silla vacía permite establecer diálogos entre estas partes conflictivas de la personalidad, facilitando la integración de aspectos rechazados del self. Este proceso ayuda a llenar el vacío dejado por la abstinencia con actividades y relaciones satisfactorias.

Del Apoyo Externo al Autosoporte

La terapia Gestalt busca que la persona pase de la necesidad de apoyarse en otros (incluyendo las sustancias) a la capacidad de apoyarse en sí misma. Al desarrollar el «darse cuenta», el individuo se responsabiliza y aprende a confiar en sus propios recursos internos.

Este proceso implica reconocer que las creencias limitantes y bloqueos, alojados en el inconsciente, actúan como frenos que impiden el crecimiento personal y el bienestar integral. La toma de conciencia permite desarticular estos patrones automáticos.

Autocuidado y Autorrealización

La terapia Gestalt facilita el desarrollo del autocuidado al enseñar al individuo a identificar sus necesidades genuinas y expresar sentimientos de manera directa y honesta. Este aprendizaje resulta crucial para mantener la sobriedad a largo plazo.

El enfoque gestáltico promueve una transformación que va más allá de la simple abstinencia, trabajando en el presente para que la persona experimente plenamente sus emociones. Esta experiencia consciente del «aquí y ahora» resulta esencial para una recuperación sostenible y una mejora significativa en la calidad de vida.

El trabajo terapéutico permite que el individuo desarrolle nuevas estrategias de afrontamiento y autocuidado, transformando la energía antes dirigida hacia el consumo en propósitos constructivos que nutren la autorrealización personal.